Lo invisible es un lugar

2013

De los mecanismos que usamos para salir en busca de nuestra identidad, el lugar es uno de los más antiguos y tal vez el más elocuente. El avance del tiempo, que nos sepulta bajo una constelación creciente de vivencias desordenadas, permite solo a una mínima parte, decreciente, mantenerse a flote y ser evocada en el recuerdo.

Ante ello, como si de la soñada “máquina del tiempo” se tratara, el lugar posee el poder casi mágico de evocación y transferencia simbólica de lo lejano en el tiempo al presente. Es un testigo imperecedero, capaz de devolvernos la realidad de circunstancias y eventos cruciales del pasado; una pieza clave para la configuración de los relatos que narran nuestra identidad personal e historia colectiva.

A través de las obras reunidas en esta muestra, se presencia la fractura personal que supone enfrentarse a la trasformación violenta de lugares y paisajes que fueron escenarios de vivencias significativas de la niñez. La destrucción de estos espacios por la depredación de bosques, el forado de suelos y montañas, la vejación/contaminación de ríos, así como marcas, físicas y del imaginario, dejadas por la explosión de violencia social en disputas extractivas, forman parte de una crisis, no solo a escala colectiva, sino de la identidad de cada individuo. La transformación violenta de los lugares de la vida, quiebra en cada uno la propia pertenencia, siendo, también, una forma silenciosa de violencia en la dimensión profunda de lo íntimo.

Sin embargo, ante la alteración irremediable de los espacios de nuestros recuerdos, resulta conmovedor, y hasta trágico, constatar que “la memoria se aferra a lugares como la historia a acontecimientos”, como escribió Nora en “Los lugares de la memoria”. Pues incluso ante el peso de la destrucción, vemos que el aura magnética de aquellos sitios, lejos de desvanecerse se transfigura en imágenes enigmáticas y perturbadoras que persisten tejiendo los mapas de nuestros recorridos retrospectivos.






Vista de sala



Vista de sala



Río negro. Calado en acrílico. Dimensiones variables.







Lo que quedó. Calado en papel. 130 x 320 cm.



Detalle



Vista de sala



Cerro Colorado. Dibujo en papel doblado. 35 x 120 cm.



St. Carboncillo y técnica mixta sobre tela. 80 x 120 cm.



St. Carboncillo y técnica mixta sobre tela. 80 x 120 cm.



St. Carboncillo y técnica mixta sobre tela. 80 x 105 cm.



St. Carboncillo y técnica mixta sobre tela. 80 x 105 cm.



Calados en papel.65 x 50 cm. cada uno



Calados en papel.65 x 50 cm. cada uno



St. Serigrafía. 50 x 72 cm.



St. Serigrafía. 50 x 72 cm.



St. Serigrafía. 50 x 72 cm.