El otro sitio

2012

Los lugares donde vivimos. Los llevamos dentro a todas partes, como un espacio vacío. Natalia Revilla reconstruye los paisajes que la mantienen en movimiento y la hacen pasajera, aquellos escenarios que calan en nuestra memoria y al revisitarlos provocan en ella un reflejo, un doble fantasma: la estela del pasado, de lo que fue y lo que fuimos se posa como el ocaso sobre la imagen del presente.

El corazón acumula un kilometraje, y en cada espacio que ocupamos, de alguna forma aún estamos. Dejamos impregnado el color de la mirada, la huella de nuestros pasos, vestigios del tránsito y la habitación, roces atávicos de la convivencia entre el ser humano y su entorno. Aunque a veces, una de las partes transgrede este pacto, pierde las formas y transforma todo.

Sugiriendo un paralelo con el test de Rorschach, Natalia psicoanaliza a los paisajes descubriendo lo que subyace en el inconsciente y el subsuelo: tantas vidas que pasaron dejando muertos, que con el paso del tiempo se integran al paisaje, se descomponen y se desvanecen en la belleza inquebrantable de la naturaleza.

El otro sitio ilustra la sutil dicotomía de Ser y No estar, o de Estar y No poder preservar un lugar.

Tilsa Otta.






1. Acrílico calado y pintado. 70 x 170 cm.



3. Acrílico calado y pintado. 80 x 150 cm.



2. Acrílico calado y pintado. 80 x 150 cm.



4. Acrílico calado y pintado. 95 x 100 cm.